Ya sabemos que los chicos apenas empiezan a hablar, empiezan a preguntar. Y los expertos recomiendan que tenemos que responderles siempre, adecuando la respuesta a la capacidad de comprenderla que tienen según la edad.
Las primeras preguntas son bastante elementales y sencillas de responder: cómo se llama tal cosa, de qué color es esto, cómo hace la vaca ...
Con el crecimiento y el desarrollo de los chicos, las preguntas se van complejizando hasta llegar al punto en que no sabemos qué ni cómo responder.
Y acá se me ocurren algunos ejemplos de las que últimamente me estuvo haciendo mi hijo mayor:
- "Yo ya sé lo de la célula y todo eso, pero no entiendo algo: por qué con esa célula yo me formé persona y no hipopótamo o mosquito?"
- "Qué quiere decir política?"
- "Si los dinosaurios existían cuando todavía no existían las personas, cómo puede ser que tengan nombre?"
- "Arriba del cielo qué hay?"
- "Cómo puede ser que antes de que existiera todo el universo no había nada?"
Como todos los padres, a veces no encuentro la manera de responderle. Y si le digo que hay muchas cosas que la mente humana no tiene la capacidad de entender del todo, el nene es muy práctico: "Entonces lo voy a consultar en Google ".
