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viernes, 3 de septiembre de 2010
QUE LOS CUMPLAN FELICES
Uno de los temas de los que más hemos hablado con las madres de los sesenta y dos primos, y que seguirá motivando días de charla y noches de insomnio por varios años, es el de los cumpleaños de nuestros chicos. Y sobre este tema apareció hoy un artículo en La Nación: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1300627
Algo estuvimos comentando al respecto, y coincidimos en que no está mal que haya alternativas a la fiestita tradicional, y propuestas relacionadas con los temas que les interesan a los chicos o con las que puedan hacer algo diferente a lo cotidiano. El punto es que cualquiera sea el tipo de fiesta elegido, sea para los chicos y no para competir entre padres.
Ahora, qué significa para un chico su cumpleaños? Porque a nosotras nos quita el sueño la organización de todo lo que se ve en la fiesta (¡y no está mal que así sea!), pero el tema tiene también un componente más profundo y sumamente importante en el que muchas veces no nos detenemos a pensar.
Por la experiencia con mi hijo de 6, puedo asegurar, por ejemplo, que:
- Cuando se fue el último invitado de la fiesta, los chicos empiezan a deliberar dónde va a ser la del año siguiente.
- Cuando terminan de revisar el último regalo, empiezan a hacer la lista de los que quisieran recibir en el próximo.
- Según quién pegó, quién empujó, quién no compartió, empiezan a decidir a quién no van a invitar nuevamente.
- Durante los dos o tres meses previos a la fecha (esto igual se va acortando con los años), preguntan todos los días “¿y hoy cuántos días faltan?”
Y según los expertos en chicos, esta ansiedad, este interés tan anticipado no tiene que ver tanto con la expectativa por la fiesta sino con el significado de cumplir años. Cada cumple es la confirmación en sus cabecitas de que crecen, siguen creciendo, se vuelven cada más grandes con toda la emoción que eso representa para un niño. Tener un año más no es lo mismo para nosotras que para alguien que recién va por los tres, o por los cinco… Es un lindo ejercicio para los adultos tratar de imaginarnos esa sensación, ponernos por un momento en ese lugar y tratar de dimensionar todo lo que les pasa a ellos en un solo año. Por eso la importancia de pensar la fiesta para ellos, para que sientan realmente que es el homenaje que nosotros les hacemos por todo lo que cambiaron, lograron, aprendieron, desde que nacieron hasta hoy. Es muy importante para su autoestima que esto se lo hagamos saber.
La fiesta también da oportunidades muy valiosas de desarrollar el pensamiento creativo, aprender a compartir, afianzar las amistades, aumentar las relaciones sociales, ser más sociable, aprender a disfrutar con la familia y amigos. Cuando la edad lo permite, podemos hacer que los chicos participen en la organización de la fiesta, permitiéndoles sentirse actores y no espectadores, anfitriones que están brindando algo a sus invitados y no solo recibiendo regalos; y al final, estimularlos a observarse a sí mismos y expresar cómo se sintieron, qué cosas buenas y malas hicieron, qué les pareció tal juego o situación, si vivieron un momento feliz y si les gustaría repetirlo. Oportunidades que colaboran en la formación social, psicológica y moral de los adultos que nuestros chicos van a ser y de las que, aunque no queden en las fotos junto a las Princesas en el spa, jamás se van a olvidar.
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