Mostrando entradas con la etiqueta etapas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta etapas. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de julio de 2011

llegó el dia

Todos sabemos, desde el momento en que tenemos hijos, que hay cosas que nos van a pasar en algún momento casi sin excepción. Algunas antes, algunas previsibles, otras menos esperables, pero todas llegan.

Y a mí me llegó esta:

En la escuela de mi hijo mayor, los chicos que no llevan el cuaderno de comunicados firmado por los padres pierden un recreo. Si eso está bien o mal, si sirve o no, no es ahora la cuestión. El tema es que ayer a la tarde reviso el cuaderno y encuentro la última nota del dia anterior, firmada...

- esto .... - medio que pregunté

- ah, lo firmé para no perderme el recreo! - dijo, como si nada....

Segundo grado.

miércoles, 23 de febrero de 2011

the pacifier

A quién se le habrá ocurrido llamar de esa forma a lo que nosotros conocemos como chupete? Ni idea, pero cuánta sabiduría, cuánta experiencia... qué cantidad de hijos habrá tenido el que sugirió ese nombre, no?

Anteanoche, en mi casa desapareció el chupete. "EL" chupete, nunca tuve uno de repuesto. Lo buscamos por todos lados, por donde se les pueda ocurrir, y no apareció. La conclusión fue que, como ya había ocurrido con el anterior, voló por el balcón:  los chicos de casi dos años tienen una gran habilidad para hacer que caiga cualquier cosa a través de los cuadraditos de la protección, esa que hace que no caigan ellos completos.

A las diez de la noche yo decidí que no iba a terminar el dia en la fila de Farmacity, como ya me había pasado. Hora de intentar dormir sin chupete. Y, noche histórica, se durmió sin chupete. A las diez y cuarto se acostó el gordo, ni un sonido, ni un reclamo, ni una lágrima. A las 8 de la mañana se despertó, tomó la leche, y siguió hasta las diez menos cuarto. 

La noche fue un éxito. Había que esperar que pasara el dia para disfrutar de la segunda noche en esta nueva etapa en la vida del chiquito.

Y así pasó el dia: gritos, lloriqueos, corridas por toda la casa, revoleo de juguetes, futbol y demás deportes de pelota en la sala. Aguanté lo necesario para que pasara la hora del sol fuerte y lo saqué al club: el río y la arena parecían la única salvación. Hasta yo necesitaba nadar un poco y apretar arena húmeda fuerte para descargar la tensión de la que el dia sin chupete me estaba cargando. Chapoteó, nadó, jugó en la arena, corrió, se tiró de los toboganes, jugó al metegol, pateó la pelota..... Tres horas estuvimos, pero nunca se cansó.

Volvimos a casa, lo metimos en la bañera llena de agua tibiecita y shampoo relajante. A las diez lo llevamos a la cuna. Los alaridos no los puedo describir. Hasta donde le caían las lágrimas tampoco.

Mi dia terminó a las diez y media en la fila de Farmacity. 



viernes, 21 de enero de 2011

pequeñas despedidas

Durante toda nuestra vida estamos terminando etapas para comenzar otras, ya lo sabemos. 
Pero creo que ninguna requiere tener a mano tantas bolsitas para llenar de cosas que ya no se van a usar como la que están cerrando nuestros chicos versión 08/09. 
En solo un par de minutos de abrir cajones de la cocina (una insiste en que las primeras horas de las vacaciones son para ordenar la casa) salió esto, que a alguien seguramente le va a servir (nada se tira, nunca): 


 

El chiquito toma en vaso, come con cubiertos comunes, ya tiene todos sus dientes y el medicamento para prevenir los mocos fue mucho más sencillo de administrar sin la aerocámara.  El "bebé" casi es un nene, así que ya está todo esto embolsado y en los cajones de la cocina hay un poco más de espacio ... pero yo tengo como nudito en la panza.


 

miércoles, 3 de noviembre de 2010

el gran paso

No es una novedad que los dias, las semanas y los meses vuelan: ya estamos en noviembre, cuando queremos acordar es Navidad y enseguida tendremos a Martín y a Mía agrandando la primada. El paso del tiempo implica muchas cosas, pero una de las más importantes y emocionantes para nosotras es, sin duda, que nuestros chicos crecen.

Y tanto crecen que muchos ya están llegando a la etapa en que tienen que cambiar la cuna por la cama. Algunos porque ya quedan apretados; otros porque tienen tanta energía, curiosidad y necesidad de libertad que se trepan a la baranda para salir, con el riesgo que esto significa; y una porque tiene que ir dejando la cuna libre para su hermanita...  Pero cualquiera sea el motivo del cambio, es emocionante para nosotras y para ellos: es uno de los pasos principales en el camino hacia la independencia.






 
El cambio suele darse alrededor de los dos años, dos años y medio. Los chicos que tienen hermanos mayores suelen darlo antes, estimulados por el deseo de imitar, querer hacer y portarse igual que su hermano mayor. Otros, al contrario, aunque les guste estar en camas grandes como la de sus padres, e incluso acepten la idea de irse a dormir en una cama sólo para ellos, se resisten a salir de la cuna: es una reacción muy normal, ya que fue en la cuna donde aprendieron a conciliar el sueño, donde se sienten protegidos, arropados y más seguros.

En cualquiera de los casos, lo ideal es responder a sus demandas y necesidades: si el chico está entusiasmado por el cambio y tiene buenos hábitos de sueño, a la cama sin más vueltas; si en cambio, todavía se resiste y la cuna sigue siendo segura para su tamaño, peso y movimientos, se puede ir más gradualmente, sin apuro. Si se necesita un periodo de adaptación hasta que se sienta más seguro y haga el cambio definitivo, puede jugar o dormir la siesta en la cama, mientras sigue durmiendo por la noche en la cuna . Es muy importante explicarle los motivos del cambio, valorando siempre su crecimiento y su tamaño:  hay que transmitirle nuestra alegría porque es grande y merecedor de dormir en una cama. Se puede hacer una "fiesta" en la que todos celebremos el cambio y lo comentemos con familiares y amigos.

Para animar y estimular a un chico a que acepte un cambio, nada mejor que dejarle que participe en la toma de algunas decisiones: puede ayudar a elegir la cama, elegir los colores y dibujos de las nuevas sábanas, ayudar en el desmonte de la cuna y saber donde la van a guardar, trasladar el muñeco, la mantita o el juguete con el que dormía en la cuna, y así con todo.

 
Para tener en cuenta:

  • La cama debe ser segura y amplia, no muy alta , sin esquinas salientes ni pintura tóxica.
  • Si no se la puede ubicar lejos de ventanas y enchufes, tomar las medidas de seguridad necesarias: colocar una red de protección en la ventana, tapar los enchufes, etc.
  • Si el chico es muy inquieto, antes de pasarle definitivamente a la cama se puede colocar su colchón en el suelo, evitando así el riesgo de caídas y la necesidad de colocar barreras protectoras en la cama. Si se trata de una cuna funcional con cama carrito abajo, sacar la mitad de esta última  también funciona como protección ante caidas.
  • Si es necesario colocar un baranda, estas son una opción:






  • No es buena idea hacer el cambio porque nace un hermanito y tiene que heredar su cuna. Esta decisión podría generarle resentimiento y celos.
  • Lo fundamental para que un chico duerma bien es que se sienta seguro, tanto física como psicológicamente, y esa seguridad se la transmitimos nosotros.

 




 

martes, 19 de octubre de 2010

preguntas (...respuestas?)

Ya sabemos que los chicos apenas empiezan a hablar,  empiezan a preguntar. Y los expertos recomiendan que tenemos que responderles siempre, adecuando la respuesta a la capacidad de comprenderla que tienen según la edad.

Las primeras preguntas son bastante elementales y sencillas de responder: cómo se llama tal cosa, de qué color es esto, cómo hace la vaca ...

Con el crecimiento y el desarrollo de los chicos, las preguntas se van complejizando hasta llegar al punto en que no sabemos qué ni cómo responder.





Y acá se me ocurren algunos ejemplos de las que últimamente me estuvo haciendo mi hijo mayor:

- "Yo ya sé lo de la célula y todo eso, pero no entiendo algo: por qué con esa célula yo me formé persona y no hipopótamo o mosquito?"

- "Qué quiere decir política?"

- "Si los dinosaurios existían cuando todavía no existían las personas, cómo puede ser que tengan nombre?"

- "Arriba del cielo qué hay?"

- "Cómo puede ser que antes de que existiera todo el universo no había nada?"

Como todos los padres, a veces no encuentro la manera de responderle. Y si le digo que hay muchas cosas que la mente humana no tiene la capacidad de entender del todo, el nene es muy práctico: "Entonces lo voy a consultar en Google ".