Tal vez alguien que tenga que decidir lo mismo se encuentre con este blog, así que dejo una síntesis de todo lo que fuimos aprendiendo y aconsejándonos entre todas. De paso, a nosotras leerlo nos va a traer lindos recuerdos.
El moisés.
Hay muchos modelos: los de mimbre, tipo catre, etc. Lo importante es que sean seguros y estables, que estén revestidos por dentro de un material acolchado, y que el colchón sea duro.
La desventaja: los bebés crecen rápido por eso el tiempo de uso del moisés es muy breve, hasta los tres o cuatro meses.
La cuna funcional.
Es una cama de una plaza, que se reduce al adosarle una cajonera que también sirve como cambiador.
Tiene la ventaja, como el nombre lo indica, de la funcionalidad y el uso por mucho tiempo: al sacarle los barrotes se transforma en la cama que el chico puede usar durante unos tres años, y al quitar la cajonera/cambiador en cama de una plaza, usando la cajonera como mesa de luz. Permite armar con una sola compra un dormitorio para bebé, luego uno para un chico en edad escolar, y finalmente un dormitorio de adolescente, con variaciones económicas como la pintura de otro color o el cambio de la ropa de cama. Muchos modelos vienen con una cama auxiliar o cajones para ganar espacio de guardado abajo de la cama principal.
Como usuaria de cuna funcional con mi hijo mayor, no se me ocurre ninguna desventaja. Lo que puedo sugerir es elegir un diseño lo más neutro y atemporal posible, porque al ser un mueble que se usa muchos años un modelo recargado o rebuscado nos puede aburrir enseguida.
Cuna de viaje o practicuna.
Un invento genial de los últimos tiempos. Son livianas, fáciles de armar y desarmar, se lavan las veces que sea necesario, se pueden transportar de un lado a otro de la casa para tener al bebé a la vista cuando se utilizan como corralito. Plegadas se pueden transportar en un bolso. Algunas vienen con capota, cambiador, música, luz, portacosméticos, doble altura, mecedor, guardarropas o guardajuguetes... Se consiguen en una variedad de diseños y colores para todos los gustos.
Con mi hijo menor opté por la practicuna, y le encontré dos desventajas: una, que cuando el bebé deja de usar el colchón de la parte superior, resulta damasiado baja y totalmente incómoda para acostarlo y levantarlo; la otra es que es demasiado liviana si te toca un niño terremoto, al primer salto agarrado del borde, se va al suelo con la cuna de sombrero.
Para tener en cuenta:
- La separación de los barrotes debe ser menor a los 6 cm para que no pase la cabeza del bebé.
- La altura de los barrotes debe ser de aproximadamente 50 cm.
- No debe tener puntas salientes.
- La pintura de la cuna no debe ser tóxica.
- El colchón debe ser duro. Se le puede colocar un protector de plástico pero debe ir bien ajustado al colchón con un elástico. El colchón debe estar forrado de un material fácil de lavar.
- Si la cuna tiene diferentes posiciones para colocar el colchón, cuando el bebé es muy chiquito se puede utilizar la más alta, pero en la medida que el bebé se va aprendiendo a sentar y luego a parar es imprescindible bajar la altura ya que de lo contrario se podrá tirar de la cuna.
- No colocar la cuna cerca de una ventana.
- Revisar la cuna periódicamente, para asegurarse que no haya bordes cortantes, clavos ni roturas.
- Al colgar un móvil de la cuna, que quede bien fijo y alto, de esta manera el bebé no podrá agarrarlo. Los juguetes de gimnasia y móviles deben retirarse en cuanto el niño aprenda a sentarse ya que se pueden lastimar si al tirar de ellos se les cae encima.
- La cuna deberá estar revestida por elementos acolchados por dentro para evitar que el niño se lastime.
En breve, el post del cambio de la cuna a la cama, porque Jaz tiene que desocuparla para su hermanita.






