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viernes, 21 de enero de 2011

pequeñas despedidas

Durante toda nuestra vida estamos terminando etapas para comenzar otras, ya lo sabemos. 
Pero creo que ninguna requiere tener a mano tantas bolsitas para llenar de cosas que ya no se van a usar como la que están cerrando nuestros chicos versión 08/09. 
En solo un par de minutos de abrir cajones de la cocina (una insiste en que las primeras horas de las vacaciones son para ordenar la casa) salió esto, que a alguien seguramente le va a servir (nada se tira, nunca): 


 

El chiquito toma en vaso, come con cubiertos comunes, ya tiene todos sus dientes y el medicamento para prevenir los mocos fue mucho más sencillo de administrar sin la aerocámara.  El "bebé" casi es un nene, así que ya está todo esto embolsado y en los cajones de la cocina hay un poco más de espacio ... pero yo tengo como nudito en la panza.


 

miércoles, 3 de noviembre de 2010

el gran paso

No es una novedad que los dias, las semanas y los meses vuelan: ya estamos en noviembre, cuando queremos acordar es Navidad y enseguida tendremos a Martín y a Mía agrandando la primada. El paso del tiempo implica muchas cosas, pero una de las más importantes y emocionantes para nosotras es, sin duda, que nuestros chicos crecen.

Y tanto crecen que muchos ya están llegando a la etapa en que tienen que cambiar la cuna por la cama. Algunos porque ya quedan apretados; otros porque tienen tanta energía, curiosidad y necesidad de libertad que se trepan a la baranda para salir, con el riesgo que esto significa; y una porque tiene que ir dejando la cuna libre para su hermanita...  Pero cualquiera sea el motivo del cambio, es emocionante para nosotras y para ellos: es uno de los pasos principales en el camino hacia la independencia.






 
El cambio suele darse alrededor de los dos años, dos años y medio. Los chicos que tienen hermanos mayores suelen darlo antes, estimulados por el deseo de imitar, querer hacer y portarse igual que su hermano mayor. Otros, al contrario, aunque les guste estar en camas grandes como la de sus padres, e incluso acepten la idea de irse a dormir en una cama sólo para ellos, se resisten a salir de la cuna: es una reacción muy normal, ya que fue en la cuna donde aprendieron a conciliar el sueño, donde se sienten protegidos, arropados y más seguros.

En cualquiera de los casos, lo ideal es responder a sus demandas y necesidades: si el chico está entusiasmado por el cambio y tiene buenos hábitos de sueño, a la cama sin más vueltas; si en cambio, todavía se resiste y la cuna sigue siendo segura para su tamaño, peso y movimientos, se puede ir más gradualmente, sin apuro. Si se necesita un periodo de adaptación hasta que se sienta más seguro y haga el cambio definitivo, puede jugar o dormir la siesta en la cama, mientras sigue durmiendo por la noche en la cuna . Es muy importante explicarle los motivos del cambio, valorando siempre su crecimiento y su tamaño:  hay que transmitirle nuestra alegría porque es grande y merecedor de dormir en una cama. Se puede hacer una "fiesta" en la que todos celebremos el cambio y lo comentemos con familiares y amigos.

Para animar y estimular a un chico a que acepte un cambio, nada mejor que dejarle que participe en la toma de algunas decisiones: puede ayudar a elegir la cama, elegir los colores y dibujos de las nuevas sábanas, ayudar en el desmonte de la cuna y saber donde la van a guardar, trasladar el muñeco, la mantita o el juguete con el que dormía en la cuna, y así con todo.

 
Para tener en cuenta:

  • La cama debe ser segura y amplia, no muy alta , sin esquinas salientes ni pintura tóxica.
  • Si no se la puede ubicar lejos de ventanas y enchufes, tomar las medidas de seguridad necesarias: colocar una red de protección en la ventana, tapar los enchufes, etc.
  • Si el chico es muy inquieto, antes de pasarle definitivamente a la cama se puede colocar su colchón en el suelo, evitando así el riesgo de caídas y la necesidad de colocar barreras protectoras en la cama. Si se trata de una cuna funcional con cama carrito abajo, sacar la mitad de esta última  también funciona como protección ante caidas.
  • Si es necesario colocar un baranda, estas son una opción:






  • No es buena idea hacer el cambio porque nace un hermanito y tiene que heredar su cuna. Esta decisión podría generarle resentimiento y celos.
  • Lo fundamental para que un chico duerma bien es que se sienta seguro, tanto física como psicológicamente, y esa seguridad se la transmitimos nosotros.

 




 

lunes, 13 de septiembre de 2010

listas de nacimiento

A la mayoría de las madres de los sesenta y dos nos pasó lo mismo que a la mayoría de las mujeres en la misma situación: pasado el shock de la confirmación del embarazo, empezamos a hacer "la lista". La lista de tooooooodo lo que vamos a necesitar para el bebé por llegar. Y es una lista que tiene una particularidad: empieza por lo más elemental y no termina nunca. Porque cuanto más miramos en revistas, en vidrieras, en internet, en las casas de nuestros conocidos,  en la calle cuando cruzamos padres llevando sus bebés .... más cosas encontramos para agregar, más necesidades descubrimos.

Durante el embarazo vamos haciendo compras, nos hacen regalos en el baby shower, nos llevan regalos de nacimiento al sanatorio, y llegamos a sentir el alivio de tener casi todo lo que el bebé y nosotras necesitamos.

Pero pasan los meses, los chicos ya tienen un año, casi dos. Y acá es donde empezamos entre las madres de los sesenta y dos a hacer una especie de encuesta: cuántas de esas necesidades imprescindibles fueron efectivamente útiles, y cuánto de todo eso está, a esta altura, molestando en algún rincón de la casa a punto de ir a parar quién sabe a dónde?

En el segundo grupo tenemos:
El cobertor para lluvia y viento del carrito, inaceptable para cualquier chico en edad de ir sentado mirando todo lo que puede durante el paseo. 

El plato térmico: el agua se enfría y hay que calentarla otra vez, y no sirve para el microondas. Para eso calentamos de nuevo la comida en un plato común (sobre el que además se pueden apilar otros platos a la hora de guardarlo).



  Las sábanas, frazadas, acolchados y cualquier ropa de cuna: pocos bebés y chicos duermen tapados. Para eso se inventaron los pijamas de polar.



La mochila portabebé: útil solamente durante pocos meses para espaldas afortunadas.





El portaenfant: útil para el que pueda descubrir cómo se hace para meter un bebé ahí adentro, o para el que habiendo logrado esto, pueda maniobrar el aparato.





La manta didáctica: con suerte, alguno se duerme una siestita sobre ella.




El extractor de leche: la lactancia es un mundo y una caja de sorpresas, así que no podemos garantizar su utilidad para todas por igual.

Y la lista puede ser casi tan larga como la que hicimos al principio del embarazo....

Conclusión de madres de sesenta y dos casos: que la lista de nacimiento pida cientos de pañales que se van a usar con 100% de seguridad, y el resto de las necesidades las vamos resolviendo sobre la marcha.